Dos síntomas y una causa: Flujos de capitales, precios de los commodities y determinantes globales

Diego Bastourre, Jorge Carrera, Javier Ibarlucia, Mariano Sardi

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2012-10 - Este trabajo presenta y evalúa empíricamente la hipótesis que los países emergentes especializados en la producción de materias primas reciben como resultado de su inserción internacional shocks financieros y comerciales no ortogonales. Particularmente, la fuente de interconexión de los shocks explorada proviene de un grupo de variables macroeconómicas globales que determinan de forma simultánea, y en dirección opuesta, los precios de los commodities de exportación y las primas de riesgo de estas economías emergentes. Mediante técnicas de análisis factorial y el análisis de correlación bivariada se detectan elevadas asociaciones estadísticas negativas entre los precios de los commodities y los spreads de países emergentes productores de estos bienes. Asimismo, la estimación de un modelo econométrico FAVAR (Factor Augmented VAR) confirma que dicha asociación va más allá del hecho de que los precios de exportación son un “fundamental” clave en los spreads de estas economías. En particular, se encuentra que reducciones en la tasa de interés internacional, subas de la liquidez global en términos cuantitativos, aumentos de los retornos bursátiles, bajas en el apetito por el riesgo y depreciaciones reales del dólar de los EE.UU. tienden a reducir los spreads de las economías emergentes exportadoras de commodities, al mismo tiempo que aumentan los precios internacionales de estos productos. Los resultados ayudan a comprender ciertos rasgos de estos países: sus elevados niveles de volatilidad macroeconómica, su marcada prociclicidad, la recurrencia de episodios de sobrerreacción en los tipos de cambio o la propensión a experimentar crisis externas y sudden stops. En cuanto a las lecciones que pueden extraerse, la correlación positiva entre shocks reales y financieros implica que no es posible escindir los desafíos que plantea la apertura financiera de problemas estructurales comunes de estas economías emergentes, como ser la existencia de una estructura productiva poco diversificada o la dificultad para crecer de manera sostenida en base a recursos naturales. En el diseño de la política económica, por tanto, debería internalizarse la conexión entre estas dos variables centrales.